Dolor VS Sufrimiento

EL DOLOR
¿Por qué te duele? No es la sal, las harinas, el azúcar, la comida, el gluten. Son tus pensamientos, lo que te hace sufrir. Cuando una pareja te deja, cuando te echan de un proyecto, o de tu trabajo. Cuando alguien muere a tu lado… duele. Claro que sí. Para, para a sentirlo, es la mejor medicina. Siente en tu cuerpo el dolor que te produce la perdida, una y otra vez, pero a la vez, para tu mente. Aquí es donde aparece el sufrimiento, en lo que pensamos. Sufrir por ello, es una elección. El sufrimiento, es un constructo mental, que se inventa el ego para poder ser.
A veces, nuestro ego evita sentri el sufrimiento y castigas a tu cuerpo con adicciones de cualquier tipo, por el mero hecho de no sentir. Cuantas veces se ha dicho en nuestra sociedad, “anda tomate una caña mas, para olvidar” Pero existen adicciones mas sublimes como la comida, el trabajo, el deporte, las compras, el sexo….todas ellas rodeadas de una inmadurez emocional.
Sufres porque rechazas el presente y permites que los recuerdos te definan, te acorralen y se apoderen de ti.
Sufres porque no eres capaz de cerrar etapas y te pones el disfraz de víctima en el drama que creaste.
Sufres porque amas la herida que no quieres sanar.
Te duele el cuerpo porque has sucumbido a la apatía y te has dejado ganar.
Te duele todo lo que pasa alrededor tuyo porque dudas merecer una vida sin traumas y te niegas a desplegar tus alas para volar.
Sufres porque has cedido tu voz al clan familiar.
Sufres porque no vives en paz.
Sufres porque no te atreves a valorarte más, y dependes de la mirada de los demás para hacerlo, eres esclavo de su opinión, de su mirada, de su consentimiento, de su aprobación…
Sufres porque callas cuando debes gritar. Porque culpas al amor de tu obsesión por dominar. Porque exiges un respeto que no te atreves a pedir.
Sufres porque confundes una relación con un ring donde poderte desahogar.
Sufres porque no te atreves a conectar con tu divinidad.
Sufres, porque te da miedo la libertad.
Sufres porque no te permites vivir en plenitud. Y te niegas a reconocer que has nacido para crecer y trascender desde el amor que ya eres.
Sufres porque no inviertes en silencio, ni haces las paces con tu soledad y quieres negar tu oscuridad.
Déjate en paz y comprueba que no hay nada malo en ti. Eres un ser de amor en constante expansión. Deja ya de encasillarte, frenarte y atrofiarte. DESPIERTA A TU MAGIA Y A TU PODER interior. Muestra el amor que ya eres.
