Mi vacío interior.

Mi VACÍO INTERIOR
Empecé mi carrera profesional como pastelero en 1995, después de una formación que me llevó primero a Madrid y Barcelona y, luego, a Francia. Entre el 2000 y 2008, el negocio despegó cumpliendo todas las expectativas. Alcanzé un gran éxito. Llegué a invertir un millón de euros con la mirada puesta en mejorar mi primera pastelerías, en el año 2020 llegue a tener 17 locales.
Para entonces, mis dudas interiores y mi insatisfacción crecían tanto o más que mis negocios. Y un día, después de comer, sentado en la butaca de mi oficina, ¨Para qué lucho ahora si ya lo tengo todo¨. Esta duda recurrente me atormentaba. Tenía una mujer, tres hijos maravillosos, un Mercedes y una casa magnífica, comía todos los días de restaurante, vacaciones de lujo… pero nada de esto ayudaba a mitigar mi vacío existencial. Luchar sin descanso para demostrar que era capaz de cumplir cualquier objetivo, me llevaba a ese abismo que genera la sensación de nada cuando lo tienes todo. Si el éxito era vivir vacío, mi vida había acabado en un fracaso. Esa constatación me llevó a convivir con la amargura de una forma casi insoportable. Un día, sentado en mi oficina, noté como una sacudida. Era un abismo existencial que me rompió por dentro. A partir de aquí comenzó mi transformación.
