Me gustaría expresar la profunda sensación de tranquilidad y apoyo que experimenté al ser escuchado por una persona excepcional. Durante años, llevaba conmigo preguntas sin respuesta desde un accidente que ocurrió hace seis o siete años. Sentí una comprensión inigualable, algo que nunca imaginé sentir por alguien. Guardé esta experiencia para mí, sin atreverme a compartirla, temiendo el cambio de miradas al iniciar la conversación. Sin embargo, al ver un video de Javier Aramendia, sentí la necesidad de comunicarme con él y compartir mi historia.
Gracias a él, pude liberarme y obtener las respuestas que tanto anhelaba. Agradezco infinitamente a Javier Aramendia por brindarme esa oportunidad.